Pedro Francisco Rodríguez Espinosa fue reconocido por la American Chemical Society por tres décadas de investigación sobre aguas subterráneas, contaminación y geohidrología, con estudios enfocados en regiones como la cuenca del Río Atoyac y la Ciudad de México.
Tres décadas dedicadas a entender lo que ocurre bajo la superficie de la tierra llevaron al investigador mexicano Pedro Francisco Rodríguez Espinosa a recibir uno de los reconocimientos otorgados por la American Chemical Society (ACS) a la investigación científica.
El investigador y catedrático del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) fue distinguido por sus aportaciones al estudio de la filtración de aguas subterráneas, particularmente en la cuenca del Río Atoyac, Puebla, y en la Ciudad de México.
El reconocimiento fue entregado el 24 de agosto en Chicago, Estados Unidos, durante la reunión de otoño de la ACS, encuentro que congregó a más de 11 mil 700 profesionales de distintas áreas y a más de 5 mil especialistas de la división de medio ambiente.
Tres décadas detrás del reconocimiento
El premio reconoce una trayectoria construida a lo largo de aproximadamente 30 años de investigación en áreas como el análisis fisicoquímico del agua y la geohidrología.
Los resultados de estos trabajos han sido publicados en revistas científicas internacionales y han contribuido al estudio de fenómenos relacionados con la calidad, circulación y contaminación del agua.
Como parte del homenaje, la sección de Estudios Geoambientales e Hidrología de la ACS organizó un simposio dedicado a la trayectoria del investigador mexicano.
El encuentro reunió a especialistas que abordaron distintos desafíos vinculados con el recurso hídrico, desde su conservación, contaminación y tratamiento, hasta las políticas públicas necesarias para enfrentar los problemas relacionados con el agua.
El agua como objeto de investigación
Para Rodríguez Espinosa, el reconocimiento representa también el resultado de un trabajo colectivo.
El académico, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), Nivel II, y director del CIIEMAD-IPN, destacó que el galardón es consecuencia de las investigaciones desarrolladas durante décadas junto con su equipo.
Su trabajo se ha concentrado en comprender las condiciones fisicoquímicas del agua y los procesos geohidrológicos que determinan su comportamiento, conocimientos particularmente relevantes en regiones donde la contaminación y la disponibilidad del recurso representan desafíos ambientales.
La investigación de las aguas subterráneas permite conocer, entre otros aspectos, cómo se desplaza el agua bajo el suelo, qué elementos pueden modificar su calidad y de qué manera las actividades humanas pueden afectar estos sistemas.
Un reconocimiento que se suma a su trayectoria
El premio de la ACS no es el primer reconocimiento internacional que recibe el investigador.
En 2024, Rodríguez Espinosa obtuvo el International Best Researcher Award en manejo ambiental, otorgado por Asia Research Awards durante el International Congress for Research Excellence, realizado en India.
En aquella ocasión fue reconocido por un estudio relacionado con la evolución del litoral del Pacífico sur mexicano.
Ahora, el nuevo galardón vuelve a colocar su trabajo en un escenario internacional, esta vez a partir de investigaciones relacionadas con uno de los recursos naturales más importantes para las sociedades: el agua.
Desde los acuíferos y las aguas subterráneas hasta los ríos y las zonas costeras, sus investigaciones muestran cómo la ciencia puede ayudar a comprender los procesos ambientales que ocurren lejos de la vista y aportar información para enfrentar problemas que tienen consecuencias directas en los ecosistemas y en las comunidades.
El reconocimiento de la American Chemical Society representa así un homenaje a una trayectoria científica, pero también al trabajo de investigación que desde México busca responder una pregunta cada vez más relevante: cómo conocer, proteger y conservar el agua que sostiene la vida.

