Con un respaldo que reunió a todas las fuerzas políticas representadas en el Senado, el Pleno de la Cámara Alta aprobó por unanimidad, con 104 votos a favor, el proyecto de decreto para declarar el 4 de noviembre de cada año como el “Día Nacional de las Mujeres Afromexicanas”.
La resolución, enviada al Ejecutivo Federal para su promulgación, busca colocar en la agenda pública el reconocimiento de un sector cuya presencia forma parte de la historia y diversidad social de México. De acuerdo con los argumentos expuestos durante el debate, en el país más de 1.6 millones de personas se reconocen como afromexicanas.
Más que establecer una fecha en el calendario, las legisladoras y legisladores plantearon la declaratoria como una oportunidad para impulsar políticas públicas capaces de atender las desigualdades que atraviesan a las mujeres afromexicanas desde distintas dimensiones, entre ellas el género, la condición socioeconómica y el origen étnico-racial.
Una deuda histórica que llega al Senado
Desde la tribuna, representantes de diferentes grupos parlamentarios coincidieron en que la conmemoración no busca generar una diferenciación excluyente, sino abrir un espacio institucional para fortalecer la igualdad sustantiva, combatir la discriminación y reconocer las aportaciones de las mujeres afromexicanas a la vida económica, cultural y social del país.
La senadora Edith López Hernández, presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos, sostuvo que el dictamen representa un reconocimiento a mujeres cuya historia, voz y derechos fueron relegados durante generaciones.
El planteamiento, añadió, parte de reconocer que México también ha sido construido mediante el trabajo, los conocimientos y las luchas de las mujeres afromexicanas.
Una presencia que atraviesa al país
Durante la discusión, la senadora Susana Harp, de Morena, destacó que la población afromexicana no se concentra exclusivamente en una región, sino que tiene presencia en distintas partes del territorio nacional, aunque estados como Guerrero, Veracruz y Oaxaca cuentan con comunidades particularmente importantes.
Desde el PRI, la senadora Carolina Viggiano señaló la necesidad de atender a una población que, afirmó, permaneció invisibilizada durante siglos dentro de las políticas y acciones del Estado.
Por el PVEM, la senadora Margarita Magaña destacó que la declaratoria da continuidad institucional a las luchas emprendidas desde hace décadas por organizaciones y colectivas afromexicanas.
De la conmemoración a las políticas públicas
El alcance de la nueva fecha también fue planteado desde una perspectiva de acción institucional. El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, señaló que la conmemoración puede servir para articular campañas permanentes de sensibilización y promover presupuestos que atiendan las necesidades específicas de este sector.
El reto, por tanto, será que el reconocimiento trascienda el calendario y se traduzca en acciones concretas frente a las distintas formas de desigualdad y discriminación.
Con la aprobación unánime del Senado, el 4 de noviembre queda encaminado a convertirse en una fecha para reconocer la presencia, las aportaciones y las luchas de las mujeres afromexicanas, pero también para recordar que la igualdad sustantiva requiere políticas públicas capaces de responder a realidades históricamente invisibilizadas.

