Según el Financial Times, los presidentes Donald Trump y Claudia Sheinbaum abordaron posibles acuerdos entre empresas de ambos países, similares al pacto energético de Estados Unidos con Corea del Sur. México ya cubre cerca de tres cuartas partes de su demanda de gas natural con suministro estadounidense.
La energía se perfila como uno de los puntos sensibles en las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, habría insistido ante su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, en la necesidad de ampliar los acuerdos y las alianzas entre empresas energéticas de ambos países, de acuerdo con información publicada por el Financial Times y retomada por Reuters.
Durante una llamada telefónica sostenida a mediados de septiembre, los mandatarios también habrían explorado la posibilidad de que México incremente sus compras de gas natural estadounidense. La propuesta se enmarca en las conversaciones para reducir el superávit comercial mexicano con Estados Unidos y avanzar hacia un acuerdo económico bilateral.
Aunque la presidenta Sheinbaum confirmó previamente que las negociaciones comerciales avanzaban y que se habían alcanzado algunos acuerdos, los detalles de la conversación energética fueron reportados posteriormente por el medio británico. Hasta ahora, la información publicada no confirma que exista un compromiso definitivo para aumentar las importaciones de gas o concretar nuevas alianzas empresariales.
El modelo de Corea del Sur, sobre la mesa
Uno de los antecedentes mencionados en las conversaciones es el acuerdo comercial alcanzado en 2025 entre Estados Unidos y Corea del Sur.
De acuerdo con el reporte del Financial Times, ese convenio contempló el compromiso de Seúl de comprar 100 mil millones de dólares en productos energéticos estadounidenses, además de realizar inversiones adicionales en Estados Unidos.
Trump habría planteado una fórmula similar para México, aunque no se han confirmado montos, plazos ni condiciones específicas para un eventual acuerdo energético entre ambos países. La referencia apunta a la posibilidad de vincular mayores compras de productos estadounidenses con compromisos de inversión y cooperación empresarial.
México ya depende del gas estadounidense
La posible ampliación de las compras tendría implicaciones importantes para el sistema energético mexicano. Según las cifras citadas en los reportes, México obtiene de Estados Unidos cerca del 75 por ciento del gas natural que demanda.
Este combustible es fundamental para la generación de electricidad y para diversas actividades industriales. Por ello, el suministro proveniente del mercado estadounidense se ha convertido en un componente estratégico para el funcionamiento de la economía mexicana.
Sin embargo, esa dependencia también plantea desafíos relacionados con la seguridad energética. Una interrupción en los envíos, una falla en los gasoductos o un cambio en las condiciones comerciales podría afectar la disponibilidad del combustible y elevar los costos para determinados sectores.
El debate sobre un posible incremento de las importaciones no se limita, por tanto, al comercio bilateral: también involucra la capacidad de México para garantizar un suministro confiable y reducir su vulnerabilidad ante contingencias externas.
Energía y comercio, conectados en la negociación
Las conversaciones entre Trump y Sheinbaum se desarrollan en un contexto de revisión de las relaciones comerciales entre ambos países. De acuerdo con un funcionario estadounidense citado por el Financial Times, uno de los objetivos de las discusiones es reducir el superávit comercial de México frente a Estados Unidos.
En ese escenario, las compras de energía y las alianzas entre empresas podrían convertirse en parte de una negociación más amplia que involucra inversiones, exportaciones y condiciones de acceso a los mercados.
Para Washington, ampliar las ventas de gas natural y otros productos energéticos representa una oportunidad comercial. Para México, cualquier compromiso de este tipo tendría que evaluarse considerando sus necesidades de abastecimiento, los costos de importación, la participación de las empresas nacionales y los objetivos de su política energética.
Un posible acuerdo todavía sin detalles definitivos
Por ahora, la información disponible apunta a conversaciones sobre nuevas oportunidades de cooperación, pero no a un acuerdo energético formalizado.
Queda por conocer si México aceptaría incrementar sus compras de gas natural, qué condiciones acompañarían ese compromiso y qué alcance tendrían las alianzas entre empresas de ambos países.
El resultado dependerá de las negociaciones comerciales y de los términos que eventualmente acuerden los dos gobiernos. Mientras tanto, la posibilidad de ampliar los vínculos energéticos vuelve a colocar sobre la mesa un tema estratégico para México: cómo aprovechar la relación comercial con Estados Unidos sin perder de vista la seguridad del suministro, la capacidad productiva nacional y los objetivos de largo plazo de su política energética.

