La Universidad Autónoma de Tamaulipas trabaja con autoridades sanitarias y productores mediante brigadas de capacitación, monitoreo epidemiológico y atención veterinaria para contener el avance del gusano barrenador del ganado.
Ante el riesgo que representa para la salud animal, la actividad ganadera y la salud pública, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) puso en marcha un plan institucional de prevención y respuesta frente al gusano barrenador del ganado (GBG), una plaga provocada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax.
A través de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), la máxima casa de estudios de Tamaulipas articula esfuerzos con el Gobierno del Estado, autoridades federales, asociaciones ganaderas y productores para fortalecer la vigilancia y atención de posibles casos en la entidad.
El rector Dámaso Anaya Alvarado impulsa esta estrategia de vinculación, en la que también participan gobiernos municipales, autoridades de sanidad animal como SENASICA y SADER, organizaciones ganaderas y comunidades rurales.
El objetivo es actuar antes de que un posible brote pueda extenderse y, al mismo tiempo, proporcionar a los productores herramientas para detectar oportunamente la presencia del parásito.
Capacitación: la primera línea de defensa
Una parte fundamental del plan consiste en llevar información directamente a las comunidades rurales.
Mediante brigadas universitarias, especialistas y estudiantes participan en jornadas de capacitación dirigidas principalmente a pequeños y medianos productores de zonas consideradas vulnerables.
Durante estas actividades se difunden protocolos para reducir los factores que favorecen la infestación, entre ellos la curación adecuada de ombligos en animales recién nacidos y la desinfección de heridas.
Los productores también reciben información para reconocer oportunamente tanto a las moscas adultas como a las larvas de Cochliomyia hominivorax, con el propósito de facilitar una respuesta rápida ante cualquier sospecha.
Las trampas permiten vigilar la presencia de la mosca
El monitoreo epidemiológico constituye otro de los pilares de la estrategia.
La UAT participa en la instalación y seguimiento de una red de trampas específicas, entre ellas dispositivos tipo bandera y de supresión, colocados en puntos estratégicos para capturar ejemplares adultos.
Las moscas recolectadas son trasladadas a los laboratorios universitarios, donde especialistas realizan su clasificación taxonómica.
Esta vigilancia permite generar información para identificar oportunamente la presencia del insecto y emitir alertas que ayuden a las autoridades y productores a actuar con mayor rapidez.
Atención veterinaria directamente en el campo
El plan también contempla la intervención de especialistas de la FMVZ para atender animales que presenten cuadros de miasis, una infestación parasitaria que ocurre cuando las larvas de determinadas moscas se desarrollan en tejidos vivos o heridas.
La atención directamente en las unidades de producción permite evaluar a los animales, orientar a los propietarios y reforzar las medidas de prevención necesarias para evitar que una infestación pueda propagarse.
Tecnología para el control focalizado
Dentro de las acciones contempladas se encuentra además el control químico de precisión mediante drones, una herramienta que permite realizar aplicaciones focalizadas en las zonas que requieran intervención.
El plan considera el uso de cipermetrina y clorpirifos, sustancias empleadas en el control de plagas agrícolas y ganaderas.
Su aplicación, de acuerdo con la estrategia planteada, busca concentrarse en áreas específicas y reducir la dispersión innecesaria de productos, dentro de los protocolos y disposiciones sanitarias correspondientes.
La universidad extiende sus brigadas
En estas tareas también participan estudiantes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias y de la Facultad de Enfermería Victoria, ampliando la participación universitaria frente a un problema que involucra distintas áreas del conocimiento.
La UAT plantea mantener activas sus brigadas de atención por tiempo indefinido, además de fortalecer la investigación científica orientada a encontrar mejores herramientas para el control del gusano barrenador.
La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia continuará funcionando como centro de referencia y recepción asistencial para atender reportes relacionados con posibles brotes.
La estrategia coloca a la universidad en contacto directo con productores y comunidades rurales, con una premisa esencial: la detección temprana y la atención oportuna pueden marcar la diferencia para proteger al ganado y evitar que el gusano barrenador se convierta en un problema de mayor alcance para Tamaulipas.

