Los centros penitenciarios de Aguaruto, en Culiacán, y El Castillo, en Mazatlán, concentran los hechos violentos registrados entre mayo y octubre. Los enfrentamientos más recientes dejaron 12 víctimas en menos de 24 horas, entre ellas un niño de dos años que se encontraba de visita familiar.
La violencia que atraviesa Sinaloa también ha alcanzado el interior de sus centros penitenciarios. Entre mayo y octubre de 2026, cinco episodios violentos registrados en los penales de Aguaruto, en Culiacán, y El Castillo, en Mazatlán, dejaron un saldo de al menos 22 personas fallecidas, de acuerdo con un recuento periodístico. <Cite refs={[«turn431370search5″,»turn431370search9»]}/>
El episodio más grave ocurrió en El Castillo, donde dos enfrentamientos consecutivos, el 8 y el 9 de octubre, provocaron la muerte de 12 personas. La primera confrontación dejó nueve internos muertos, un niño de dos años que se encontraba en una visita familiar y 16 internos lesionados.
La repetición de los disturbios en un periodo tan breve volvió a colocar bajo escrutinio las condiciones de seguridad al interior de las cárceles sinaloenses, así como la capacidad de las autoridades para contener los enfrentamientos y proteger a internos, visitantes y personal penitenciario.
El Castillo: dos enfrentamientos en menos de 24 horas
La jornada del jueves 8 de octubre comenzó con una riña entre internos de los módulos 4 y 5 del penal de El Castillo. La confrontación escaló hasta las detonaciones de armas de fuego, con un saldo de diez personas fallecidas: nueve reclusos y un menor de dos años que se encontraba en el centro durante una visita familiar. También se reportaron 16 internos heridos. <Cite refs={[«turn431370news28″,»turn431370news25»]}/>
Tras el primer episodio, personal penitenciario y elementos de corporaciones estatales y federales ingresaron a las instalaciones para contener la situación y restablecer el control. El despliegue de seguridad se extendió a los alrededores del centro.
Sin embargo, menos de 24 horas después, el viernes 9 de octubre, se registró un nuevo enfrentamiento que dejó otros dos internos muertos.
Así, en apenas dos días, El Castillo acumuló 12 fallecimientos, una cifra que convirtió estos hechos en el episodio más letal de los cinco registrados durante el periodo.
Aguaruto y El Castillo: un recuento de cinco episodios
Los antecedentes muestran que la violencia no se concentró únicamente en los acontecimientos de octubre. Desde mayo, los centros penitenciarios de Sinaloa habían registrado otros episodios con víctimas mortales.
El recuento de los cinco hechos queda de la siguiente manera: <Cite refs={[«turn431370search6″,»turn431370search9»]}/>
- 31 de mayo, Aguaruto, Culiacán: siete personas fallecidas.
- 22 de julio, Aguaruto, Culiacán: una persona fallecida.
- 24 de septiembre, El Castillo, Mazatlán: dos personas fallecidas.
- 8 de octubre, El Castillo, Mazatlán: diez personas fallecidas, incluido el menor de dos años.
- 9 de octubre, El Castillo, Mazatlán: dos internos fallecidos.
La suma de estos episodios arroja 22 personas muertas entre mayo y octubre. El balance incluye tanto a internos como a una víctima menor de edad que se encontraba en el penal durante una visita familiar.
La disputa criminal también alcanza las cárceles
Los enfrentamientos se producen en un contexto de confrontación entre grupos del crimen organizado en distintas regiones de Sinaloa. Esa disputa ha tenido repercusiones dentro de los centros penitenciarios, donde los episodios armados y las riñas han obligado a desplegar fuerzas de seguridad para contener los disturbios.
La recurrencia de estos hechos plantea interrogantes sobre los controles de acceso, la presencia de armas dentro de las instalaciones, la vigilancia de los módulos y la capacidad del personal penitenciario para anticipar y evitar enfrentamientos.
Aunque los operativos posteriores buscan restablecer el orden, la repetición de la violencia evidencia que el desafío no termina cuando se controla una riña: también implica prevenir nuevos ataques y garantizar condiciones de seguridad para quienes viven, trabajan o acuden de visita a estos centros.
El reto de recuperar el control penitenciario
Los cinco episodios registrados durante 2026 dejan un saldo que va más allá de una sucesión de incidentes aislados. Las 22 muertes reflejan la dimensión del problema de seguridad que enfrentan los penales de Aguaruto y El Castillo.
El desafío para las autoridades estatales y federales será esclarecer las circunstancias de cada enfrentamiento, determinar responsabilidades y fortalecer los mecanismos de prevención y vigilancia dentro de las instalaciones.
En particular, la muerte de un niño de dos años durante una visita familiar subraya la vulnerabilidad de quienes ingresan a los centros penitenciarios sin formar parte de los conflictos entre internos.
Mientras continúan las investigaciones, la cifra acumulada mantiene bajo atención la situación de las cárceles sinaloenses. Recuperar el control de los penales exige no solo responder a los disturbios, sino impedir que la violencia vuelva a poner en riesgo la vida de internos, visitantes y trabajadores.

