El fundador de Meta evalúa las implicaciones de la Proposición 40, que plantea un gravamen extraordinario de 5% sobre la riqueza de los multimillonarios. Sin embargo, un acuerdo con la empresa contempla nuevas acciones para cubrir una eventual obligación fiscal y preservar su control.
La propuesta de aplicar un impuesto extraordinario a las grandes fortunas de California ha provocado reacciones en Silicon Valley. Uno de los empresarios en el centro de la discusión es Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, cuya posible salida del estado quedó documentada en un informe corporativo presentado ante las autoridades financieras de Estados Unidos.
La medida, conocida como Proposición 40, será sometida a votación el próximo 3 de noviembre y plantea establecer un impuesto único de 5% sobre el patrimonio de las personas multimillonarias que cumplan los criterios establecidos, incluidos quienes fueran residentes de California el 1 de enero de 2026. La iniciativa contempla excepciones para determinados activos, como bienes raíces y algunas cuentas de retiro. <Cite refs={[«turn633575search0″,»turn633575search1»]}/>
La residencia de Zuckerberg, en el centro del debate
En el documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Meta informó que Zuckerberg había comunicado que evaluaba trasladar su residencia principal fuera de California ante la posible obligación tributaria.
La empresa advirtió que una decisión de ese tipo podría generar inquietud entre empleados y directivos, debido a la importancia que atribuye a la presencia del empresario cerca de su sede corporativa en Menlo Park. <Cite refs={[«turn633575search2″,»turn633575search8»]}/>
No obstante, la situación registró un nuevo giro: de acuerdo con reportes publicados el 23 de octubre, Zuckerberg alcanzó un acuerdo con el consejo de administración de Meta para disponer de nuevas acciones sin derecho a voto que podría vender para cubrir el eventual pago del impuesto sin perder el control mayoritario de la compañía. El acuerdo también contempla que permanezca como residente de California durante ocho años, salvo circunstancias imprevistas. <Cite refs={[«turn633575news22″,»turn633575search8»]}/>
El cambio refleja cómo una propuesta fiscal estatal puede tener consecuencias que van más allá de las finanzas personales de un empresario y alcanzar la estructura de capital, la gobernanza y las decisiones corporativas de una de las principales compañías tecnológicas del mundo.
¿Qué plantea la Proposición 40?
La iniciativa busca recaudar recursos adicionales mediante un gravamen único a las grandes fortunas. De acuerdo con el análisis de la Oficina del Analista Legislativo de California, los ingresos podrían sumar decenas de miles de millones de dólares distribuidos a lo largo de varios años.
La propuesta establece que 90% de los recursos recaudados se destine a servicios de salud, mientras que el resto se asigne a educación, asistencia alimentaria y administración del impuesto. <Cite refs={[«turn633575search0″,»turn633575search6»]}/>
Sus promotores sostienen que la medida permitiría compensar parte de las presiones presupuestarias sobre los servicios públicos, especialmente en el sector sanitario. Entre quienes la respaldan figuran el senador Bernie Sanders y el sindicato SEIU United Healthcare Workers West. <Cite refs={[«turn633575search1″,»turn633575search7»]}/>
En contraste, sus detractores advierten que el gravamen podría incentivar la salida de contribuyentes con grandes patrimonios y reducir los ingresos fiscales que California recibe actualmente de ellos. El análisis oficial también contempla una posible disminución posterior de la recaudación del impuesto estatal sobre la renta si algunos multimillonarios abandonan el estado. <Cite refs={[«turn633575search0″,»turn633575search3»]}/>
Silicon Valley observa las consecuencias
El debate ocurre en una región que concentra algunas de las mayores fortunas de la industria tecnológica mundial, así como empresas que encabezan el desarrollo de la inteligencia artificial.
Para las compañías, el resultado de la votación podría influir en las decisiones patrimoniales de sus fundadores y accionistas, además de abrir una discusión más amplia sobre la relación entre fiscalidad, inversión y competitividad económica.
En el caso de Zuckerberg, el acuerdo con Meta introduce una alternativa a la salida de California: obtener liquidez para afrontar una posible obligación tributaria sin comprometer su control de la empresa.
La votación del 3 de noviembre será decisiva para determinar si la propuesta entra en vigor. Hasta entonces, California seguirá siendo escenario de una discusión que enfrenta el objetivo de aumentar la contribución de las grandes fortunas con las preocupaciones sobre sus posibles efectos en la inversión, el empleo y la recaudación estatal.

